- Primacía de la razón sobre la experiencia: El racionalismo sostiene que la razón humana es la fuente principal del conocimiento y que los sentidos pueden engañarnos. Por ello, el pensamiento lógico y deductivo permite alcanzar verdades universales. Ejemplo: René Descartes dudaba de todo lo que percibían sus sentidos, pero llegó a la certeza de que pensaba, y que por lo tanto existía (“Pienso, luego existo”). Esta conclusión no provino de la experiencia, sino del razonamiento puro.
- Existencia de ideas innatas: Los racionalistas creen que el ser humano posee ideas o principios que están en la mente desde el nacimiento y que no dependen de la experiencia. Estas ideas permiten comprender verdades fundamentales, como las matemáticas o las leyes de la lógica. Ejemplo: Leibniz afirmaba que todos nacemos con “semillas del conocimiento” en nuestra mente, como la noción del número o la idea de perfección, que luego se desarrollan mediante el pensamiento racional.
- Método deductivo para alcanzar la verdad: El racionalismo emplea la deducción lógica, partiendo de principios evidentes o universales para llegar a conclusiones verdaderas. Este método busca construir un conocimiento sistemático y seguro. Ejemplo: Descartes comparó el conocimiento con las matemáticas: si se parte de axiomas claros, como en la geometría, se pueden deducir verdades sin error. Por ejemplo, si se acepta que “todos los hombres son mortales” y “Sócrates es un hombre”, entonces se deduce que “Sócrates es mortal”.
- Aporte académico: Considerado el padre del racionalismo moderno, Descartes propuso que la razón es la fuente principal del conocimiento, independiente de la experiencia sensorial. Desarrolló el método cartesiano, basado en la duda metódica, que buscaba llegar a verdades indudables. También aportó significativamente a las matemáticas, creando la geometría analítica y el sistema de coordenadas cartesianas.
- Frase: “Pienso, luego existo” (Cogito, ergo sum). Esta expresión resume su idea de que el pensamiento racional es la prueba fundamental de la existencia y el punto de partida del conocimiento.
Baruch Spinoza (1632–1677):
-
Aporte académico: Spinoza desarrolló una filosofía racionalista con una visión monista de la realidad, afirmando que Dios y la naturaleza son una misma sustancia. En su obra Ética demostrada según el orden geométrico, intentó aplicar el método lógico-matemático al pensamiento filosófico, sosteniendo que todo lo que existe sigue un orden racional.
-
Frase: “El hombre libre en nada piensa menos que en la muerte, y su sabiduría consiste en una meditación, no de la muerte, sino de la vida.” Esta frase refleja su idea de libertad como comprensión racional de la necesidad natural.
Gottfried Wilhelm Leibniz (1646–1716):
-
Aporte académico: Leibniz propuso que el universo está compuesto por mónadas, entidades indivisibles que reflejan el todo en su interior. Fue un pensador enciclopédico que destacó en lógica, matemáticas y metafísica, y defendió que la razón humana podía comprender el orden armónico del mundo creado por Dios. Además, desarrolló el cálculo infinitesimal de forma paralela a Newton.
-
Frase: “Vivimos en el mejor de los mundos posibles.” Con esta afirmación defendía que, pese a las imperfecciones aparentes, el universo tiene un orden racional y un propósito óptimo.
La frase principal de Aristóteles —“Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito”— expresa una concepción profunda sobre la formación del carácter y el logro personal. Aristóteles sostiene que la excelencia (o virtud) no surge de acciones aisladas ni de momentos excepcionales, sino de la constancia con que una persona actúa conforme a ciertos principios o valores. Es decir, no basta con hacer algo bien una vez; lo que realmente define a una persona es su capacidad de repetir esas buenas acciones hasta convertirlas en parte de su naturaleza.
Desde una perspectiva filosófica, esta idea se relaciona con su teoría ética expuesta en la Ética a Nicómaco, donde Aristóteles explica que el bien y la virtud se adquieren por la práctica. Así como un músico se perfecciona tocando o un atleta entrenando, el ser humano alcanza la excelencia moral y personal mediante la repetición de actos correctos.
2. Relaciona la frase de Aristóteles con la de otro filósofo que tenga similitud en su pensamiento.La frase de Aristóteles puede relacionarse con el pensamiento de Confucio, filósofo chino que también destacó la importancia de la práctica constante y la formación del carácter mediante la repetición de buenas acciones. Confucio afirmaba: “El hombre superior es constante en la virtud, el hombre inferior es constante en el beneficio”, enfatizando que la verdadera sabiduría y grandeza no se alcanzan por impulsos momentáneos, sino por el cultivo diario de la moral y la autodisciplina. Ambos filósofos coinciden en que la excelencia o la virtud no es algo innato, sino adquirido a través del esfuerzo continuo. Para Aristóteles, los hábitos moldean el carácter; para Confucio, la práctica de las virtudes —como la rectitud, la sinceridad y la benevolencia— construye una vida moralmente valiosa. En ambos casos, el ser humano se define no por lo que dice querer, sino por lo que hace de manera constante.
3. Crea un video en CANVA con la frase que ha elegido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario